El Charro Negro: ¡viva México!
Me enamoré de este espectacular mexicano desde el minuto uno y sé que es un sentimiento que ha venido para quedarse. Si me dijeran qué quiero comer antes de morir, muy probablemente contestaría que ‘los Nachos Macho del Charro Negro’. Y si encima los acompañas con un cóctel de los suyos, ya cierras la vida con un buen chispazo. El local respira aires mexicanos (cactus y calaveras everywhere) y eso me encanta. Es cierto que con su carta llena de diferentes platos, la cuenta puede subir pero, si vas al grano del asunto con su comida y pides un agua o una "Desperados" para los más alocados, sales de ahí bien a gusto a un precio súper razonable.
Plaza Castelar, 4, Torrevieja

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